Los pasajeros.
Los pasajeros. Tu presencia fugaz se anunció y no me importó. Te dejé entrar aún sabiendo que seríamos como aquel tango triste que suena amargamente antes de que la última estrofa llegue a su fin. Entraste a mi vida como quien casual llega a una estación de tren o a la parada de un micro cualquiera: simplemente llegabas para partir. Fui estación y fuiste pasajero. Viniste para continuar tu viaje, hiciste solo un pequeño descanso en tu camino, te habías detenido a recordar para dónde es que ibas, cuál era tu destino. Mi presencia efímera no la notaste. Te acercaste a mí para jugar un poco de más, no sabías que a pesar de todo yo era más consciente de tu insensatez y del inmaduro dominio de tu propio corazón. Te anunciaste con esa alegría propia de quien anhela regresar a aquel sitio donde fue feliz. Te anunciaste fugaz, rápido, efímero. Te presentaste como se presenta todo en esta vida. Sos ese momento en el tiempo al que no quiero regresar, porque ...